En nuestra opinión, el papel desempeñado por nuestro país en la Historia mundial de la Automoción es más importante en el terreno de los vehículos industriales que en ningún otro. Las más importantes empresas españolas del sector que fundaron su desarrollo en tecnología propia (La Hispano-Suiza, Pegaso, Barreiros) tuvieron ésta como actividad principal; Birkigt y Ricart dedicaron gran parte de su genio al diseño de camiones, «viajeras» y otros vehículos industriales.
También, creemos que la fabricación de vehículos industriales ha sido la más relevante aportación de esta industria a la Historia de nuestro país: el tráfico por carretera de personas y mercancías (mayoritario en un país de complicada orografía como el nuestro) recayó desde un principio y de forma prioritaria sobre esos vehículos nacionales, que demostraron ser durante incontables años los mejor preparados para afrontar la singular dureza de nuestras carreteras.
Pese a lo dicho y a la creciente afición hispana por la conservación de vehículos de otras épocas, el parque español de vehículos industriales antiguos se encuentra en serio peligro. Las causas de esta paradoja son varias y, por desgracia, justifican plenamente esta situación: la exigencia de una gran cantidad de espacio,